martes, 16 de diciembre de 2014

DESPIERTA LA MAÑANA











A D. Antonio Machado que nos enseña en sus versos el valor de los grandes maestros.
A mi abuelo y maestro Abel Marrodán
Hacía otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba.
Despierta la mañana,
alegre, incauta, inocente,
ella ni nadie se percata
de que falta un hombre
en la lista viva, clara
de la ausencia maldita,
de aquella memoria plata.

¿Dónde se fue caminando,

dónde descansa su alma,
dónde podré buscarlo
cuando más falta me haga?

Maestro, padre, abuelo.
Duerme en paz en la montaña,

sobrevuela cada noche
el camero vestido de lana,
y en el arrollo risueño
escríbenos tus palabras.